Orquesta Sinfónica de Heredia y Eddie Mora: de nuevo por los Latin Grammy • Semanario Universidad

Con tres nominaciones a los Latin Grammy 2022, la Orquesta Sinfónica de Heredia y Eddie Mora se colocan de nuevo en la vitrina de la industria musical internacional de alto nivel.

En un mes, es decir, el 17 de noviembre, Costa Rica sabrá si alguno de dos álbumes de la Orquesta Sinfónica de Heredia (OSH) y una obra Eddie Mora serán galardonados con los Latin Grammy.

Entusiasma ojear las listas de nominados e identificar la presencia de la OSH y de Mora en dos categorías: los discos Brujos y El ruido del agua para Mejor álbum de Música Clásica, y Cuatro haikus para Mejor Obra/Composición Clásica Contemporánea de Mora.

Las estatuillas están en un segundo plano —aunque es un honor ganarlas— porque el solo hecho de haber sido nominados, entre más de 100 postulaciones, habla sobre el trabajo sobresaliente realizado.

Entrar en esa órbita de los Latin Grammy por novena vez y haber ganado uno (por el álbum Música de Compositores Costarricenses V.2 de la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Mora) implica emprender proyectos ambiciosos, creados y ejecutados con profesionalismo y pasión, en los cuales la colaboración y la empatía son vitales.

El proceso creativo es arduo, paciente y perseverante; la estrategia es lograr la visibilización; el resultado es, en apariencia, obtener la nominación —y ojalá el premio—, siendo esto, quizá, la excusa para empezar de nuevo.

En este ciclo artístico, la escogencia de una visión coherente con la práctica, permitirse el laboratorio, la experimentación y el ensayo y error, y despojarse del miedo y de la mentalidad apocada han llevado a buen puerto.

Mora dice al respecto: “Considero muy bueno que los Grammy latinos tengan dos categorías dedicadas a la música de concierto: la música clásica y la música clásica contemporánea, porque es de los poquísimos escenarios en donde la gente que crea música en estos estilos tiene posibilidad de visibilizarse. Los compositores y las obras de estos géneros no han sido, no son, tan visibles ni tan comerciales como puede ser la música popular: el rock; son mundos completamente diferentes”.

Uno de los colaboradores del álbum El ruido del agua es el director costarricense de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de South Dakota, Luis Víquez. El músico condujo a la agrupación universitaria estadounidense en la pieza homónima del disco, comisionada a Mora por la institución en 2019.

A la palabra competencia no hay que tenerle miedo, porque es la única manera de poder someter nuestros trabajos a estándares más exigentes y creo que vale la pena contraponer el trabajo que hace uno en Costa Rica.

Víquez, además, tocó el clarinete en la obra “La culebra tiene ojos de vidrio” que aparece en el mismo disco nominado al Latin Grammy. Víquez y Mora han colaborado en múltiples proyectos a lo largo de diez años. “Es muy entusiasmante la nominación del disco que lleva el mismo nombre de la obra que grabamos y que Eddie escribió especialmente para la orquesta de la que estoy a cargo como director”, dijo.

Para Víquez, estar nominados a un Grammy posiciona a la orquesta sinfónica que dirige en los rankings más altos de la industria musical, motivo de celebración, no solo para las autoridades universitarias de South Dakota, como la rectora, sino también para los estudiantes.

Otra de las personas que ha colaborado históricamente con la OSH y Mora es la violinista Caterina Tellini, quien es parte de la agrupación desde el 2007 y, actualmente, forma parte de la Junta Directiva.

Para ella, el proyecto de la Sinfónica de Heredia se ha venido transformando y creciendo en una línea diversa a otras orquestas, ya que en determinado momento apostó por la llamada música de concierto contemporánea.

Luego, la institución continuó con la estrategia de crear un archivo sonoro que ha permitido la grabación de discos en una especie de laboratorio. “Experimentar fue posible al encontrar a la persona adecuada: Carlos “Pipo” Chavez, con quien se ha ido generando una serie de resultados en escalada hasta llegar a los premios Latin Grammy”, recordó la violinista.

De acuerdo con Tellini, la plataforma de los Grammy latinos coloca a la OSH en una vitrina internacional con productos de calidad que circulan en redes y que son escuchados por los votantes y jueces de los premios.

“Muchos dicen: la estatuilla y el culto a la estatuilla, pero eso es secundario. De lo que se trata es de mostrar un producto de calidad hecho en Costa Rica”, afirmó Tellini.

Con respecto a las grabaciones y el laboratorio, la mano derecha (o izquierda) de Mora, el productor musical Carlos Pipo Chavez, aclaró que si bien empezaron con elementos “rudimentarios”, existía un conocimiento profundo de la emisión del sonido: buenos instrumentistas e instrumentos, buena ejecución y obras de calidad.

“Eso es lo que hay que capturar. Tenemos una microfonía de altísima calidad y definición que ponemos en lugares estratégicos y se graba; sin embargo, tener el mejor micrófono del mundo no asegura una grabación de calidad, sino más bien la sumatoria interdisciplinaria”, explicó Chavez.

Mora y Chavez acumulan años de trabajo en conjunto que se destilan en los proyectos puestos a concursar en los Latin Grammy.

En este devenir, Chavez considera que Mora ha depurado la capacidad de síntesis de sus obras, metiéndose en un terreno contemporáneo y con un carácter propio. “Creo que tiene una firma, sus obras tienen un estilo, y eso, sumado a las técnicas de grabación, se manifiesta en los resultados que hemos obtenido”, concluyó Chávez.

Este Semanario conversó con el compositor y director de la OSH, y a continuación presenta un extracto de la entrevista.

¿Por qué han concursado para la nominación de los Latin Grammy en reiteradas ocasiones, por qué entrar en esa órbita?

—Los Grammy son una órbita, así es, una industria que mueve la música en el mundo, especialmente, en esta parte de Latinoamérica y Estados Unidos. Consideran una enorme cantidad de géneros y de categorías que pueden llegar a más de 50, que tienen el objetivo de premiar a los artistas más destacados, llegar a enormes cantidades de personas y darle vida a la parte mercantil de nuestro trabajo como artistas.

Los Grammy latinos consideraron importante hacer las dos categorías de Mejor álbum de música clásica contemporánea y Mejor obra clásica contemporánea. Nosotros hemos participado históricamente en esas dos categorías. Esto pone a competir a Costa Rica. A la palabra competencia no hay que tenerle miedo, porque es la única manera de poder someter nuestros trabajos a estándares más exigentes y creo que vale la pena contraponer el trabajo que hace uno en Costa Rica. No es lo mismo tener un producto local que no tiene crítica, cobertura y consumo interno o muy poco, a tener un producto que sea visible en toda Latinoamérica y en Estados Unidos.

Eddie Mora es el director de la Orquesta Sinfónica de Heredia. Los dos álbumes nominados son interpretados por la agrupación y la obra también nominada es de su autoría. (Foto: Pablo Cambronero)

Estas nominaciones son valoradas por un jurado…

—Anónimo. Nosotros nunca hemos tenido información, ni se ha filtrado nada al respecto, es muy delicado y siempre lo han manejado con mucho profesionalismo.

No hay crítica, ciertamente, pero ¿vos sentís que al ponerlo a concursar circula más la música y ustedes obtienen más feedback (retroalimentación)?

—Sin duda y hay más atención de la gente porque es un certamen internacional. Hay muchos concursos en Europa y en China, pero son muy lejanos para nosotros. Costa Rica no está en ese imaginario. En Europa y Rusia no existe Latinoamérica, es una zona invisible. Sin embargo, en Latinoamérica sí hay varios centros en donde la música de concierto que hacemos tiene alguna reverberación, y los Latin Grammy es uno de ellos. No existe un solo artista que no quisiera que su obra o producción fuera reconocida en un ambiente de esos. La visibilización y credibilidad con esas nominaciones da un impulso, sobre todo si a uno lo nominan muchas veces.

¿Las nominaciones aseguran una cierta circulación de la música en un sentido real, que haga posible que la música se escuche en algunos ámbitos?

—Llama la atención, pero tenemos que saber que para poder concursar los audios tienen que estar en plataformas digitales accesibles como Spotify, YouTube, ITunes, Deezer, en el sitio web de la OSH o en el mío. Estamos tratando de movernos en ámbitos mucho más estandarizados que nos permita incorporarnos a la región con música costarricense de exportación. Para mi ese es el objetivo: salir de lo local…

Tiene que tener unos estándares equis.

—Sí. La música tiene que estar muy bien grabada, tienen que ser obras de calidad. Tiene que ser un proyecto profesional.

En el campo de la composición, los álbumes nominados tienen obras tuyas. Vos estás en una búsqueda constante que lleva una dirección, como, por ejemplo, el haiku y lo ancestral. ¿Cómo describirías tu universo compositivo?

—Soy costarricense y eso no lo puedo eludir. No puedo eludir lo que nos rodea. Acordémonos que la creación artística es algo vivo, que vibra de acuerdo a múltiples motivaciones. Yo he encontrado en la literatura de (Jorge Luis) Borges una enorme motivación. La he leído durante toda mi vida. En lo personal, me ha hecho dimensionar el valor de la literatura y de la cosmovisión de Borges, y eso ha impactado muchísimo en mi música. Otras motivaciones tienen que ver con lo nuestro, con la naturaleza, con lo ancestral, con el origen. Eso se siente en mi música por el ritmo, las texturas, la dimensión de las obras, los instrumentos, la orquestación, la instrumentación. Por ejemplo, la música que se grabó con Luis Víquez y la Orquesta de la Universidad de South Dakota o el dúo con la clarinetista que se llama “La culebra tiene los ojos de vidrio”, inspirado en “Sensemayá” de Nicolás Guillén, que a su vez inspira el “Sensemayá” de Silvestre Revueltas. Yo quise tomar un pedacito de los ojos de la culebra porque me pareció fantástica la imagen de lo mítico. Es un diálogo. Ahora estoy descubriendo los haikus japoneses; gracias a Borges pude acceder a ese mundo. Además, me parece fascinante que la literatura no sea lineal, no tiene un mensaje directo, sino un texto que te dice miles de cosas.

Es polivalente.

—Correcto. Te abre un universo que uno trata de pasarlo a los sonidos y los silencios, porque la música está compuesta de sonidos y silencios. La diferencia entre una persona y otra está en cómo las refleja, y en esa variedad cada persona es absolutamente singular.

En los proyectos musicales que emprendés vas impregnando esa singuralidad, lo cual pensaría que es muy importante para ser seleccionado en los Latin Grammy. Vos tenés una personalidad musical y me parece que no sos condescendiente con las modas y las tendencias del mercado. ¿Has alcanzado una madurez como compositor?

—Yo quisiera pensar que eso es así. Estoy siempre vigilante de que ese universo sea congruente con eso que acabas de decir. Comunicar es la labor fundamental, la esencia de la composición, porque al final lo que buscamos todos es comunicar algo que nos inquieta, perturba, emociona. Sobre las tendencias, las modas… ahora podemos decir que hay un multimodismo, como un multiverso, o sea, ya no podemos decir, como en la década de los 50-60 del siglo pasado, que la moda, la tendencia, era una y todo el mundo tenía que hacerlo de esa manera.

¿Ya no hay un mainstream (tendencia)?

—Ya no. Ahora cada zona tiene su propia voz.

¿La tecnología tiene que ver con eso?

—Ha tenido que ver con eso, claro, los ha enriquecido. Yo pienso que estamos mejor que antes en ese sentido.

Los canales de comunicación se han diversificado, las plataformas, una persona sola puede emprender un proyecto.

—Y dejarse influenciar por lo que quiera.

Eso implica una búsqueda, un ejercicio de ensayo y error, encontrarse uno mismo con franqueza y honestidad.

—El camino no es parejito. Conocerse a uno mismo es una de las cosas más difíciles que existen; puede ser —y me atrevo a decirte— que no es algo que se logre con frecuencia. La composición, el ejercicio de escribir, de trasladar una idea al papel y a los sonidos es incómodo. Para mí, el ejercicio de la composición, si bien la disfruto mucho y es una necesidad, es un ejercicio que me hace salir de mi zona de confort.

Entrar en esa órbita de los Latin Grammy por novena vez implica emprender proyectos ambiciosos, creados y ejecutados con profesionalismo y pasión, en que la colaboración y la empatía son vitales. (Foto: Pablo Cambronero)

Las tendencias o las modas las podés tomar, pero si no te salen orgánicamente, no seducen, no comunican.

—Vos dijiste la palabra honestidad. Hay que ser honesto con uno mismo. Vengo de una clase de composición con mis alumnos. Yo les digo: si ustedes quieren aplicar alguna técnica extendida, si quieren innovar con alguna cosa traten de hacerlo orgánicamente, que sea la necesidad lo que les haga buscar esa nueva expresión y eviten el compendio de efectos en una obra. Ser efectista todo el mundo lo puede hacer, cualquiera que tenga la información, pero carece del contenido emocional que necesitan las obras.

Contame sobre las colaboraciones. En el mundo de la música se buscan y logran confluencias más allá de la competencia.

—Se complementan las dos cosas, no son contradictorias. La colaboración tiene que ver con seres humanos que están en la órbita de la interpretación musical, que están interesados en recrear una obra, que piden una obra, que la graban, con pasión. Son gente de alto calibre, dispuesta a dar el máximo de sí. Eso lo hemos encontrado en Costa Rica con los músicos que tocan nuestras músicas, con los que hacemos nuestros proyectos, llámese Orquesta Sinfónica de Heredia, Sinfónica Nacional, grupos alternativos, las personas específicas. Yo lo he encontrado también fuera de Costa Rica: en Estados Unidos, Rusia, Europa, con la gente que toca mi música, que la ha grabado.  Esa colaboración es fundamental, porque esa es la herramienta que escogimos para expresarnos.

¿En el caso de los dos proyectos nominados a los Latin Grammy 2022?

—Se dan por empatía porque la gente tiene la necesidad de descubrir nueva música, porque el compositor está vivo y porque los compositores no solo escribimos. El compositor actual es un gestor, es una persona que conversa, que genera, es un comunicador que tiene que escribir, que tiene que convencer, disuadir.

Enamorar, seducir, retar…

—Horrorizar, de todo.


Los cinco mejores

Mejor Álbum de Música Clásica

Brujos/ Orquesta Sinfónica de Heredia; Eddie Mora,conductor; Eddie Mora

El ruido del agua/ Eddie Mora; Carlos Chaves & Eddie Mora

Erika Ribeiro – Ígor Stravinsky, Sofia Gubaidúlina e Hermeto Pascoal/ Erika Ribeiro; Sylvio Fraga & Bernardo Ramos

Legado/ Berta Rojas; Sebastián Henríquez, album producer

Villa-lobos: Complete Violin sonatas/ Emmanuele Baldini, Pablo Rossi & Heitor Villa-Lobos

 

Mejor Obra/Composición Clásica Contemporánea

“Adagio for strings, A Mother’s Love”/ Juan Arboleda,

“Anido’s Portrait: I. Chacarera”/ Berta Rojas

“Aurora”/ Jimmy López Bellido, Houston Symphony

Orchestra & Andrés Orozco-Estrada & Leticia Moreno

“CanauÊ, For Orchestra”/ Dimitri Cervo/ Orquestra Sinfônica De Porto Alegre

“Cuatro Haikus”/ Eddie Mora/Orquesta Sinfónica de Heredia & José Arturo Chacón


 

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