“La mujer es más vocacional y altruista”

* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia

El profesor Ciril Rozman Borstnar (Liubliana, Eslovenia, 19 de junio de 1929) me recibió hace unos años amablemente en su despacho del Hospital Clínic de Barcelona, donde, en la pared, vi un cuadro de Picasso con Los desesperados. Estaba frente a un hematólogo de prestigio mundial y un gran humanista.

Aquel día estaba feliz con motivo de la inauguración de una sala de la Biblioteca del Hospital Clínic con su nombre. “Y ha sido por votación de los estudiantes a través de Facebook”, me destacó esbozando una sonrisa. Este es el recuerdo de nuestra conversación.

En la animada y extensa charla fue desgranando algunos datos biográficos: su infancia y familia, su salida de Eslovenia y permanencia en campos de refugiados de Italia y Austria. Sus estudios de Medicina en Barcelona y las Cátedras de Patología y Clínica Médicas que ocupó en Salamanca y Barcelona.

Su dedicación a la Hematología en áreas como el trasplante de médula ósea y el tratamiento de la leucemia linfática crónica que le ha dado prestigio y reconocimiento mundial. También destaca su vocación por la enseñanza de la Medicina Científica y Ética y sus luchas por conseguir este ideal.

Sus palabras se salpicaban a veces de una elegante ironía. Es una persona positiva, sosegada, que irradia bonhomía, armonía en el vivir, respeto por todo y para todos, y una noble entereza ante los escollos que le ha planteado la vida.

El profesor Rozman es un hombre sabio y bueno. “Vir bonus medendi peritus” (para ser buen médico hay que ser buena persona). Ha recibido numerosos honores, siendo Doctor Honoris Causa y Académico de Honor por varias universidades.

Lee la Biblia, en esloveno, cada noche.

La persona y el médico

Ciril Rozman nació el 19 de junio de 1929 en Ljubljana (Eslovenia). Casado con María Luisa Jurado Grau, ha sido padre de 7 hijos. Recuerda que en su infancia estudió música y tocaba el violín y la bandurria. También aprendió 11 lenguas, con 8 años de latín y 6 años de griego. En 1945 abandonó Eslovenia y, en 1948, inició sus estudios de Medicina en Barcelona, donde llegó en mayo de ese año.

“No sabía si me quedaría en España. Decidí estudiar Medicina por su dimensión altruista y porque es universal, no como el Derecho que es propio de cada país”, me explicó.

Decidí estudiar Medicina por su dimensión altruista y porque es universal



Ciril Rozman BorstnarMédico hematólogo

Su formación corrió a cargo de los profesores Pedro y Pons y Farreras Valentí. En 1967 obtuvo la Cátedra de Patología y Clínica Médicas de la Universidad de Salamanca y en 1969 la de Barcelona.

También fue importante en su formación el contacto con el Dr. Thomas, premio Nobel de Medicina en 1990, con el que trabajó en Seattle (Washington).

Es el director del prestigioso texto español Farreras-Rozman: Medicina Interna” en sus sucesivas ediciones. “El libro nació de la traducción de un texto del alemán que hizo el padre del Dr. Farreras, médico y veterinario en 1929”, me reveló.

Editor de la revista Medicina Clínica (desde 1972 hasta 1999), de la que es Editor Emérito. En Hematología, sus principales campos de investigación son la leucemia linfática crónica y el trasplante de médula ósea. 

Un paciente ilustre fue el tenor Josep Carreras a quien cuidó su leucemia

El cantante Josep Carreras durante el concierto benéfico de la Fundació Montserrat Caballé en el Auditorio de Barcelona, a 18 de mayo de 2022.

Kike Rincón / EP

Su actividad científica se refleja en más de 830 artículos. El número de citaciones total supera las 12.100. Es pionero en el trasplante de médula en España.

Entre las distinciones más relevantes están la de Embajador de la República de Eslovenia para la Ciencia.

Doctor Honoris Causa por la Universidades de Granada, Salamanca y Católica de Valencia. Académico de Honor de las Reales Academia de Medicina de las Islas Baleares, Murcia, Nacional de Medicina ( Madrid) y Valladolid.

Infancia y adolescencia

Los recuerdos sobre su infancia los refiere superficialmente. Recuerda con gran deleite el lago Bled de su Eslovenia natal, “con su islita y su iglesita en el centro”.

Otros recuerdos familiares los refiere a sus padres y hermanos: “En mi familia mi madre era muy católica. Mi padre no tanto. Un hermano mayor murió en la guerra. Otro hermano fue sacerdote. Una hermana era muy inteligente. Mi familia era conocida por su militancia católica”.

A los 13 años ya pensaba estudiar medicina por la dimension altruista que suponía. A los 16 años pasó tres años en campos de refugiados de Austria e Italia donde prosiguió sus estudios: “Nunca tuve la sensación de infelicidad en aquel campo de refugiados controlado por soldados ingleses. Estudiaba, hacía deporte y también teatro. Hice un examen de Estado en Trieste. Recuerdo una obra de Shakespeare, Como gustéis, en la que hice el papel de bufón. Leía literatura inglesa y sueca”.

Nunca tuve la sensación de infelicidad en aquel campo de refugiados controlado por soldados ingleses



Ciril Rozman BorstnarMédico hematólogo

Al acabar la Segunda Guerra Mundial y sin haber cumplido los 16 años debió salir de Eslovenia. Fueron 50 años los que estuvo fuera de Eslovenia cuando pensó que iban a ser unas semanas: “La antigua Yugoslavia era el lugar de implantación del programa de la revolución estalinista de los años 30. En 1945 había dos guerras en Eslovenia y mi familia decidió abandonar el país. La tradición católica de mi familia era un peligro importante”.

Se inclinó por la religión católica porque “de siempre he valorado la importancia de la tradición cristiana en la historia europea pues de los clásicos principos ‘ojo por ojo y diente por diente’ se evoluciona hacia el amor por los enemigos”.

Para su país de origen -Eslovenia- tiene sus mejores recuerdos y ha recibido reconocimientos: “Desde 1991, en que volvió la democracia he estado en Eslovenia en varias ocasiones. Soy Embajador de la República de Eslovenia para la Ciencia”. Recuperó la ciudadanía eslovena y tiene pasaporte esloveno.

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Reconocimiento honorífico del Hospital Clínic a Ciril Rozman.

Ana Jiménez

Los médicos

Cuando hablamos de los médicos, sugirió que lo sean “por vocación, que respeten los principios éticos y que pongan el interés del paciente por delante del suyo propio”.

“Es necesario hacer una buena historia clínica mirando al paciente, no al ordenador. Conocer su psicología y su entorno social. A veces se solicitan excesivas exploraciones complementarias para lo que el enfermo necesita. Los sentidos de los médicos son muy valiosos y más baratos que el escáner. Realicé un diagnóstico de Fiebre de Malta por el olor a paja del paciente”, aseguró.

Respecto al predominio femenino en la profesión tiene esta opinión: “Hay mas mujeres médicos porque en general son más vocacionales y mas altruistas. Las mujeres estudian más, son mas cumplidoras y consiguen mejores calificaciones. La esencia de la Medicina debe ser vocacional poniendo el interés del paciente por delante de cualquier otro tipo de interés”.

Realicé un diagnóstico de Fiebre de Malta por el olor a paja del paciente



Ciril Rozman BorstnarMédico hematólogo

“Tenemos en nuestro país un buen nivel asistencial y no debemos envidiar nada al de fuera. La investigación es diferente y poco reconocida socialmente”, me detalló en nuestra conversación.

Uno de sus caballos de batalla para la mejora de la enseñanza y formación de los médicos es el examen MIR, según el profesor Rozman: 

“El MIR constituyó un gran avance de la educación médica en España. Está inspirado en el norteamericano. Allí el sistema de ingreso está descentralizado. Cuando un graduado en Medicina quiere hacer una residencia escribe a 10-12 hospitales y son los que le examinarán. Aquí se optó por el examen centralizado. Es un examen que valora únicamente los conocimientos. Además no lo preparan las facultades ni hospitales ya que lo hacen academias privadas”.

En nuestra charla se mostró muy convencido de la necesidad de cambio en el sistema MIR: “Convendría cambiar el examen MIR. Soy firme partidario de descentralizar el examen MIR lo cual permitiría valorar a los candidatos en los tres aspectos imprescindibles para el ejercicio de la medicina: conocimientos, habilidades y actitudes”.

MIR

Examen del MIR.

EFE

La relación médico – paciente

Sugiere el profesor Rozman que debe existir un mayor equilibrio entre derechos y deberes en la relación médico-paciente: “El paciente debería tener el deber de no fumar, estar delgado, hacer deporte, seguir la dieta mediterránea, cuidar la medicina preventiva. Esto contribuiría a la sostenibilidad del sistema sanitario. Solo se recuerdan los derechos del paciente y allí llegan las reclamaciones y las agresiones”.

Consideraba que hace falta un rearme moral en la Medicina, ya que se ha deshumanizado. También comentaba que hay médicos que obedecen a intereses diferentes del bienestar del paciente y eso no es correcto. También tuvo algunas palabras para la organización sanitaria en la Atención Primaria: “Cinco minutos por paciente es algo imposible. La primera visita precisa 30-45 minutos”.

El paciente debería tener el deber de no fumar, estar delgado, hacer deporte, seguir la dieta mediterránea



Ciril Rozman BorstnarMédico hematólogo

La vocación del médico fue el tema de su discurso en la Real Academia Nacional de Medicina de Madrid. Recuerda una frase del profesor Pedro y Pons referente a la enseñanza a los discípulos:

“Un profesor que sabe crear escuela reconoce que el trabajo que puede inspirar a sus discípulos es más importante que el suyo propio”.

Otro de sus recuerdos iba para el gran humanista Laín Entralgo cuando hablaba de docencia:

“Es un profesor el que enseña la asignatura; pero maestro solo es el que sabe inspirar la vocación por el trabajo bien hecho”.

Diego Gracia fue alumno suyo en Salamanca y le admiraba  porque acierta en el punto clave de la Bioética al abordarla desde el punto de vista laico.

También conoció a Marañón y a Lain Entralgo: “La prosa de Laín era difícil, en cierto modo, pero su capacidad de conferenciar y explicar era muy buena. Marañón, sin embargo, escribía muy bien, pero como orador no era nada bueno. Así son las cosas”.

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El doctor Ciril Rozman en los pasillos del hospital Clínic.

Mané Espinosa

Son frases recurrentes del profesor Rozman estas que dedicaba a los médicos y a la Medicina. Las tiene muy interiorizadas y asumidas. “El médico debe anteponer el bienestar de su paciente ante todo otro tipo de interés”, insistía. Y “tan solo un hombre bueno puede ser un buen médico”.

“El médico debe tener conocimientos científicos y habilidades técnicas. Sus actuaciones deben ser técnicamente correctas y moralmente válidas”, apuntó.

La atención al paciente debe ser integral y de tipo biopsicosocial



Ciril Rozman BorstnarMédico hematólogo

“El médico debe estar al día en avances diagnósticos y terapéuticos pero también en ética y moral. Al paciente le corresponde embarcarse en una regeneración moral. Solo así se volverá a la confianza médico-paciente que nunca debió perderse”, me explicó.

La Biblia

La Biblia es el libro que más le ha influido. Lo citó en varios momentos de nuestra conversación.

Lee todos los dias la Biblia en esloveno durante 5 minutos. Pero no la impone. Tiene dentro de su alma la tragedia de no dominar su lengua materna.

“La sociedad ha de ser laica. Todos los aspectos éticos deben abordarse desde la laicidad y la pluralidad”, afirmó.

Dios y la ciencia son compatibles y muchos científicos son creyentes. Yo respeto a los no creyentes



Ciril Rozman BorstnarMédico hematólogo

Hay una filosofía personal en el Profesor Rozman que no son palabras sino hechos desarrollados y evaluados durante su vida y que los tiene fuertemente asumidos: “Vivimos una cultura del ocio más que una cultura del esfuerzo como la que primaba en los años 70. Para la salida de la crisis es necesaria más cultura de esfuerzo”.

No ocultó su militancia católica pero respeta otros modos de pensar y de actuar: “Los problemas públicos deben abordarse desde la laicidad y la pluralidad”.

Su día a día es vivir de manera honrada y que uno pueda ir a dormir tranquilo. “Que has hecho lo que has podido y has contribuido a la profesión y a la sociedad”, confesó. En aquel momento, leía a Ken Follet en inglés y me dijo que admiraba al escritor Miguel Delibes.

“No me gusta mirar mucho para atrás. Tengo muchos proyectos de futuro. Es la manera de prevenir el Alzheimer”, afirmó sonriendo.

Le gusta estar activo y alegó que hay falta de costumbre “senatorial” en España. “No me pienso retirar mientras siga teniendo interés por estudiar”, afirmó.

Ha pasado una década desde aquella conversación. Aún recuerdo todas sus palabras. Hoy, el doctor Rozman tiene 93 años. Aquel día, al abandonar el despacho del profesor pensé que es cierta aquella frase sobre la docencia: “Explicamos lo que hemos estudiado pero solo enseñamos lo que somos”.


Conoce mejor al autor

Georgina Largo Coma

El Dr. Joaquín Callabed.

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“La mujer es más vocacional y altruista”