“Me considero hoy día un hombre de Estado”

Don Carlos Despradel se convirtió en el primer estudiante graduado en Economía en la República Dominicana

Don Carlos Despradel es un reconocido economista dominicano, que por más de dos décadas ocupó importantes cargos en la administración pública. Se destacó como secretario técnico de la Presidencia, miembro de la Junta Monetaria, gobernador del Banco Central y embajador de la República Dominicana en Washington, entre otros.

Como funcionario del banco, Despradel Roques contribuyó a que se comprendiera que su función era mantener la estabilidad de la economía sobre todas las cosas, “lo que hoy ya no se discute”.

Don Carlos está felizmente casado con Julia Catrain desde hace más de 56 años, tienen 5 hijos varones, “todos buenos profesionales que nos han dado 9 nietos que son una gran bendición para nosotros”.

  1. Infancia afortunada
    Nací en abril de 1942, en esos momentos mi padre era canciller de la República, eso nos permitió una vida acomodada, nuestra casa quedaba en la Pedro Henríquez Ureña, a dos cuadras del Palacio Nacional. Fui de los pocos afortunados de llegar a este mundo sin sufrir las precariedades de la mayor parte de los dominicanos de la época. Eso contribuyó a que tuviera una niñez feliz junto a mis cuatro hermanos. Mi padre, Arturo Despradel, al igual que mi abuelo, desempeñaron importantes cargos públicos. Mi abuelo fue Ministro de Guerra y mi papá canciller, ministro de Industria y Comercio, de Interior y Policía, gobernador del Banco Central, rector de la Universidad de Santo Domingo, embajador, entre otros. Mi madre, Cristina Roques, fue ama de casa, con un gran temple y con un carácter indomable”.
  2. Primeros estudios y vida social
    Mis hermanos y yo estudiamos en el Colegio Santa Teresita, fundado por tres hermanas de mi madre. Era un centro con un arraigado sentido patriótico. Todas las mañanas al entrar a clases cantábamos el Himno Nacional y hacíamos el juramento a la Bandera. Fui afortunado al cursar los estudios secundarios en el Colegio Dominicano de La Salle, con profesores de primera calidad. Era sólo de varones, pero tenía como contraparte al Colegio Santo Domingo de señoritas, formándose así una mancomunidad de donde salió una gran parte de los matrimonios de la sociedad capitaleña, incluyendo el mío con Julia Catrain. Compartí mis estudios secundarios, con el tiempo que pasaba en El Golfito Tenis Club, donde la juventud de Gascue pasó sus mejores años practicando deportes y de amoríos juveniles. Allí practiqué tenis, especialmente el de mesa, llegué a ser campeón nacional”.
  3. Un cambio de vida
    En 1959 cambió radicalmente mi vida. Tan pronto terminé el bachillerato comencé a trabajar en el día y estudiar en la universidad por las noches. Mi primer trabajo fue en las Agencias Arcalá, que quedaba en la Emilio Prud´Homme, frente a los Bomberos. El trabajo era duro para un joven de 17 años acostumbrado a El Golfito, pero lo hacía con entusiasmo. Fue una gran experiencia, porque conocí el inicio de las principales empresas comerciales del país, como la de los Corripio y Supermercado Nacional, que era un pequeño colmado en la avenida Mella. Pero mi mayor experiencia fueron los viajes que hacíamos Ballardo Mejía y yo al interior del país dos veces al mes para comprar arroz. Eso me llevó a conocer toda la geografía nacional, fueron dos años de gran enseñanza que contribuyeron a mi formación y a templar mi carácter. Luego tuve otros empleos, fabriqué bay rum Cristal, en un pequeño alojamiento que quedaba al lado del sindicato portuario Unachosin en la avenida Mella, donde llegué a tener buenos ingresos. Además fui el vendedor de mayor venta de las primeras enciclopedias que llegaron al país, pero ninguno de esos trabajos eran la ilusión de mi vida, hasta que llegó un aviso de concurso público para laborar en el Banco Central en abril de 1963, a los pocos meses de iniciar el gobierno del profesor Juan Bosch. Participamos más de 300 jóvenes, fuimos sometidos a un riguroso proceso de selección, y finalmente contrataron a 30. Nos dieron tres meses de entrenamiento académico a los cinco que obtuvimos las mejores calificaciones nos ofrecieron becas para estudios avanzados en el extranjero. Para entonces el sueldo era de 150 pesos mensuales, la cuarta parte de lo que ganaba en otras actividades, pero no me importó”.
  4. Formación profesional
    Soy de la primera promoción de estudiantes de la nueva carrera de Economía en la UASD. A finales del último año de la carrera, el banco me envió a la Universidad de Manchester para fortalecer mi preparación, tenía que estar allí en julio, entonces tuve que solicitar exámenes adelantados, el último fue con don Generoso Núñez en su casa a las 7:00 de la mañana, lo corrigió, me puso la nota y salí corriendo para el Registro Universitario a solicitar que me validaran mi record académico. Ese día solicité una graduación especial que pude obtener esa misma tarde. Así me convertí en el primer graduado en Economía en nuestro país. Dos días después partí para Inglaterra, donde realicé varios años de estudios de postgrado en las universidades de Manchester, en Holanda, de Colorado y la de Yale, donde tuve el privilegio de tener profesores del prestigio de Robert Triffin, Henry Wallich, Richard Cooper y Jan Timbergen, primer Premio Nobel de Economía”.
  5. Experiencia significativa
    Agosto de 1969 fue muy significativo para mi futuro. Ese mes, el gobernador del Banco Central me seleccionó entre los economistas de la institución para ser su asistente y posteriormente su asesor, apenas tenía 27 años. A partir de ese momento acompañé al gobernador Fernández a prácticamente todas sus reuniones importantes, eso me permitió conocer el sector empresarial del país y a las principales instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario, el Banco Mundial y el BID. Posteriormente, tuve la dicha de ser asesor económico de tres gobernadores seguidos: Diógenes Fernández, Fernando Periche y Eduardo Fernández. Eso me permitió contribuir a la estabilidad del personal del banco, mediante consejos que oportunamente les di a los nuevos incumbentes”.
  6. Gobernador del Banco Central
    En marzo de 1980, el presidente Antonio Guzmán decidió hacer cambios en la dirección del Banco Central, me enteré por la radio que me había designado gobernador, pues no me habían consultado ni avisado previamente. En la primera entrevista que tuvimos le pregunté por qué me había seleccionado y me contestó que le habían dicho que yo no tenía compromisos con nadie, lo que era correcto, pues me consideraba en esos momentos y me considero hoy en día como un hombre de Estado, cuyo compromiso ha sido sólo con el país. Recuerdo que en varias ocasiones le dije al presidente Guzmán que él pasaría a la historia por sus aportes a la democracia dominicana y no por sus logros económicos. Para entonces, al inicio de 1980, la economía internacional sufría una gran crisis, la inflación en los Estados Unidos superaba el 12% y las tasas de interés el 14, todas las economías de las grandes potencias tuvieron crecimiento negativo. Esa fue la situación en que me correspondió dirigir la política monetaria de nuestro país, con resultados comparativos bastante satisfactorios”.
  7. Experiencia diplomática
    Con el cambio de gobierno, me trasladaron a la embajada en Estados Unidos. El nuevo presidente Salvador Jorge Blanco quería en Washington a una persona que tuviera conocimientos de asuntos económicos. Así entré al mundo diplomático. Entre algunos logros obtenidos en el cargo recuerdo la única visita de Estado que un presidente dominicano hizo a los Estados Unidos, que fue muy positiva. También estoy convencido que fui el que propuso al gobierno norteamericano la aprobación de la iniciativa para la Cuenca del Caribe que tanto empleos directos e indirectos crearon en nuestro país. Como embajador ofrecí conferencias en muchas ciudades norteamericanas para promover el comercio con nuestro país. Eso motivó que la Asociación de Ejecutivos de Venta y Mercadeo me reconociera en 1983 como el Vendedor Estrella de la República Dominicana. A mediados de 1985 renuncié al cargo por motivos personales y así terminó mi carrera pública de 43 años”.
  8. Incursión en el sector privado
    Como ya no podía escalar más altas posiciones en la administración pública sin ser político, decidí crear una firma de consultores económicos, la cual fue pionera en el país y también una institución sin fines de lucro dedicada a orientar a la población sobre temas económicos. Así producimos programas de televisión sobre temas económicos, diseñamos programas de apoyo a los congresistas, que luego fueron copiados por otros países de América Latina y Asia. Creamos un suplemento semanal en un periódico nacional dedicado a temas económicos y reuniones mensuales de orientación económica para los más altos ejecutivos empresariales, con el propósito de que estuviesen completamente enterados de la situación económica del país. En esas diversas actividades dentro del sector privado pasé 18 años, durante los cuales pude hacer grandes aportes como fue mi intervención en la crisis económica de los 90, a través de las múltiples reuniones con el presidente Balaguer como asesor del llamado Grupo de los Diez, las cuales lo convencieron sobre la necesidad de introducir las cruciales reformas económicas emprendidas por ese gobierno. Me satisface haber sido el primero que sugirió la llamada Rectificación Técnica, que salvó del colapso a una buena parte de la agricultura nacional”.
  9. Experiencia frustrante
    En 2003, el presidente Hipólito Mejía solicitó ayuda para enfrentar la crisis económica creada por el fraude bancario encabezado por Baninter. En esa ocasión se me hacía difícil negarme a quien consideraba no sólo nuestro presidente, sino también mi amigo. Así entré de nuevo al sector público como Secretario Técnico de la Presidencia, después de 18 años. La experiencia no fue satisfactoria, como ha confesado el propio presidente Mejía. En esa ocasión no se le prestó la debida atención al problema y se subestimaron las consecuencias que tendría una política monetaria errada para enfrentar la crisis, que si bien no había sido creada por el gobierno, era su responsabilidad enfrentarla adecuadamente. Poco pude hacer para evitarlo desde una posición fuera de las decisiones puramente monetarias, las consecuencias fueron funestas para nuestra economía, para el gobierno y sobre todo para el propio presidente Mejía”.
  10. Nueva ilusión
    Aunque me mantuve activo en mi firma de consultoría DASA por otros 17 años, en los últimos he tratado de buscar otras ilusiones en mi vida. Eso me ha llevado a dedicar parte de mi tiempo a la pintura, una vena dormida desde mis años juveniles cuando fui alumno en la Escuela Nacional de Bellas Artes. En cuanto a mi vida profesional, creo que valió la pena, tengo la satisfacción de haber sido el fundador y primer presidente del Colegio Dominicano de Economistas, formé parte del grupo que fundó la Comisión de Economía de la Academia de Ciencias y por largo tiempo me mantuve como su coordinador. Además, fui el creador de la Revista Dominicana de Economía que edita la academia. Por muchos años impartí cátedras de economía en varias universidades y así contribuí a formar muchos alumnos que llegaron a ser distinguidos profesionales”.

Un recuento retroactivo

Escribí cinco obras de economía, una de ellas se convirtió en libro de texto en varias universidades. Por mi trayectoria profesional y contribución a las ciencias económicas en mi país, soy uno de los dos economistas premiados por la Fundación Corripio, mérito que me honra compartir con el Padre Alemán.
En el plano internacional tuve la satisfacción de ser miembro del Consejo de Asesores del presidente del Council of the Americas, lo que me permitió codearme al más alto nivel político del hemisferio. Además, tuve el honor de ser miembro durante dos años del Consejo de Desarrollo del Banco Mundial y del Fondo Monetario que en esos momentos lo integraban sólo 20 ministros de economía, incluyendo los más importantes del mundo. Me llena de satisfacción el poder haber podido devolverle a mi país todas las bondades que gratuitamente recibí desde mi nacimiento”.

Primer trabajo
Mi primer trabajo fue en las Agencias Arcalá, quedaba en la Emilio Prud´Homme, frente a los Bomberos. Era duro para un joven de 17 años acostumbrado a El Golfito, pero lo hacía con entusiasmo”.

Orgullo
“Estoy felizmente casado con Julia Catrain, hace más de 56 años, tenemos 5 hijos varones, todos buenos profesionales que nos han dado 9 nietos, los cuales son una gran bendición para nosotros”.

Familia
Mi abuelo fue ministro de Guerra y mi padre fue canciller, ministro de Industria y Comercio, de Interior y Policía y gobernador del Banco Central”.

Recuerdo
Mi madre, Cristina Roques fue fundamentalmente una ama de casa, era una mujer con un gran temple y con un carácter indomable”.

Sorpresa
En 1980, me enteré por la radio que me habían designado gobernador del Banco Central, pues no me habían consultado ni avisado previamente”.

Retiro
A mediados de 1985 renuncié al cargo de embajador por motivos personales y así terminó mi carrera pública de 43 años”.

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“Me considero hoy día un hombre de Estado”