Profesor Stefano Tedeschi Universidad La Sapienza de Roma – La Hora

Gustavo García Fong

Miembro de número de la Academia Guatemalteca de la Lengua correspondiente de la Real Academia Española, investigador, editor y jurista.

Eduardo Blandón

Editor del Suplemento Cultural del diario La Hora y profesor de Filosofía

 

El profesor Stefano Tedeschi es uno de los intelectuales que más ha estudiado la figura de Miguel Ángel Asturias en Italia.  De esa cuenta, la Universidad Rafael Landívar, en el marco de la Cátedra Miguel Ángel Asturias, acordó publicarle uno de sus más recientes estudios, “Miguel Ángel Asturias en Italia”.

 

La coordinación de la doctora Lucrecia Méndez de Penedo fue fundamental para la gestión de la publicación.  Pero no solo para eso.  El proyecto incluyó la presentación virtual de la obra y, posteriormente, la visita del académico de la Universidad La Sapienza de Roma.  El propósito consistió en su participación en un ciclo de conferencias siempre sobre la obra del Premio Nobel.

 

En La Hora aprovechamos la estancia del investigador y convenimos un largo conversatorio que se realizó gracias a la generosidad de Tedeschi y a la información facilitada por los gestores de la Universidad Rafael Landívar.  Presentamos casi en su totalidad la entrevista con la esperanza de que sea de provecho para los lectores.

 

 

Eduardo Blandón: Muchas gracias, Stefano, por aceptar nuestra invitación. Tenemos mucho interés, desde que supimos de la publicación que se presentará ahora en Guatemala, producto del convenio que hicieron con la Universidad Rafael Landívar. Nos interesa porque Miguel Ángel Asturias es para nosotros un autor relevante, de mucho respeto y admiración. Y para toda la tradición y estudios que hay en Guatemala en la literatura, como comprenderás, es un referente; y que se haya hecho un trabajo sobre la presencia de Asturias en Italia, para nosotros es fabuloso y queremos aprovechar lo que has hecho y entrevistarte para que nos hables un poco del libro.

Gustavo García Fong: Tengo varias preguntas, algunas sobre la obra como tal y otras sobre Asturias, porque siempre es un gusto y un privilegio conversar sobre este autor, más aún con profesores cuyo idioma materno no es el español pero que ha mostrado interés por su vida y su obra. La primera es una pregunta ineludible ¿Cómo surgió su interés por Miguel Ángel Asturias?

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Foto: La Hora/José Orozco.

Stefano Tedeschi: Pues yo creo que Asturias es un autor universal y es ineludible para la cultura en la sociedad guatemalteca; creo que es también ineludible para cualquier estudioso de la literatura hispanoamericana; y creo también que lo es para cualquier lector de obras literarias. Desafortunadamente quizás, en mi país, Italia, su obra ahora no está tan disponible como quisiéramos por medio de traducciones y esto es una limitación, creo, para el conocimiento de Asturias, pero leer e interpretar a Asturias es imprescindible para el conocimiento básico de la literatura hispanoamericana del siglo XX, quizás en los últimos veinte o treinta años no ha sido tan apreciado a este nivel.

Para mí, Hombres de maíz fue una de las primeras obras de literatura hispanoamericana que leí cuando comenzaba a estudiar y creo que me ha marcado para el resto de la vida.  Ahora, por ejemplo, volver a leerla y explicarla a los estudiantes como lo estoy haciendo, me ha confirmado la importancia de una obra como esta.  Así que, por un lado es una obligación como profesor y por otro es un placer, porque eso, para nosotros que estudiamos literatura hispanoamericana es un privilegio, poder estudiar libros que nos gustan. No siempre es así.

Gustavo García Fong: En la primera parte de su libro, cuando se refiere a la estadía de Asturias en Italia, narra las impresiones del escritor guatemalteco cuando conoció a Mussolini (con motivo de su asistencia al 3º. Congreso Internacional de la Asociación de la Prensa Latina).  Una de ellas indica que según Mussolini, las universidades debían de volver al estilo de “enseñanza antiguo” para cosechar mejores frutos.  ¿Con qué alcances considera que dicha visión de enseñanza aún permanece vigente en las universidades europeas y latinoamericanas?

Stefano Tedeschi: Mire, yo vengo de una universidad que acaba de cumplir 715 años de antigüedad, de vida, que se fundó en 1303, así que creo que, digamos, el peso de la tradición allí es mucho. Pero en el siglo XXI, creo que la tradición hay que respetarla, por supuesto, pero lo vemos, yo lo he visto, justamente en las relaciones con las universidades latinoamericanas y con la Landívar, por supuesto, tenemos que aprender también, nosotros, que estamos en Europa, de lugares donde quizás hay menos tradición, menos antigüedad, pero más atención al desarrollo del mundo contemporáneo.  En este sentido, creo que nunca como antes, el diálogo entre universidades, centros de enseñanza, centros de estudio o de investigación, puede enriquecernos mutuamente.

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Foto: La Hora/José Orozco.

Esto lo he experimentado a nivel personal, con mis estudiantes y con los colegas con que he tratado durante todos estos años; y he aprendido mucho, espero también haber transmitido bastante, pero creo que además, después de la experiencia de la pandemia donde un poco, todo se ha venido abajo, nuestras ideas de enseñanza y de esto, creo que de la situación podemos aprender mucho.  De mi parte,  por ejemplo, justo en los primeros meses de la pandemia ya tenía previsto impartir cursos sobre narrativa centroamericana contemporánea y, aprovechando los nuevos sistemas de conexión a distancia, he organizado un ciclo de encuentros sobre escritores guatemaltecos contemporáneos que duró como dos meses y mis estudiantes estuvieron tan contentos que después, creo que ya tenemos como cuatro tesis de maestría sobre escritores y escritoras guatemaltecos contemporáneos con traducciones, entrevistas y esto viene de la experiencia de novedad que nos ha permitido la situación; antes no hubiera sido posible, quizás porque el encuentro personal con escritores, aunque fuera a distancia siempre es muy enriquecedor y antes, quizás no lo hubiéramos ni pensado, no?, que se podía hacer porque la tecnología existía pero nosotros no la conocíamos y esto es, creo que cada vez más irá por estos caminos.

Gustavo García Fong: Comparto su postura porque frente a algunos enfoques que van como dirigidos a denostar o a criticar la tradición y hacer que pierda su valor en lo que corresponde, una postura conciliatoria siempre viene bien. Además, destacar las posibilidades de enseñanza con que se cuenta, gracias a las nuevas tecnologías de la información y comunicación.

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Foto: La Hora/José Orozco.

También en el libro se menciona que la obra de Miguel Ángel Asturias fue paulatinamente olvidada en Italia, tal y como usted lo acaba de reconocer al principio de esta charla, pese haberse conmemorado el centenario de su nacimiento en 1999. Una de las causas de ese olvido pudo obedecer, según se cita en la obra, a la aceptación del cargo de embajador en Francia durante el gobierno de Julio César Méndez Montenegro a fines de la década de los 60. ¿Hasta dónde es posible separar la figura del escritor y del diplomático o político, sin que esto afecte sus auténticos méritos literarios?

Stefano Tedeschi: La pregunta es muy interesante.  Esa idea, en realidad surgió de una conversación que tuvo con Dante Liano que digamos, está en el origen de todo este estudio, que también fue uno de mis maestros y trabajé con él.  Y claro, la generación de Asturias y también de los escritores que vinieron después, fue una generación muy tocada y muy comprometida con la política.  Quizás los nuevos escritores y escritoras esto no lo entienden tanto, porque están como alejados o no se interesan mucho en ese tema; en cambio, toda esta generación estuvo muy metida en la política en todos los niveles, con cargos oficiales, compromisos, exilios y entonces, esto es inevitable que haya repercutido después en sus obras.

Pero yo creo que, nosotros venimos, nuestra generación de estudiosos, viene de una separación teórica, ¿no?, entre autor y obra muy neta, digamos, incluso demasiado, ¿no? donde contaba solo la obra.  La biografía del escritor casi no era importante.  De esto hemos aprendido que hay que estudiar la obra, que hay que leerla, que hay que enfrentarse con ella con instrumentos teóricos y críticos adecuados.

Pero al mismo tiempo, y esto en los últimos años quizás se está revalorizando, no hay que olvidar que esta obra se da en unas condiciones de producción que son las condiciones de su tiempo, del tiempo del autor, del tiempo de Asturias.  Si Asturias escribe El Señor Presidente en los años 20, las condiciones de producción son las de los años 20 en Guatemala y en Francia. Si escribe Hombres de maíz en los años 40, son las condiciones de Guatemala en esos años; entonces, nos sirven para explicar cómo en una causa-efecto, entonces, en estos años, viviendo allí, Asturias hubiera podido escribir solo Hombres de maíz… no?; no es así, porque después está toda su reelaboración artística y todo esto, pero no se pueden olvidar estas condiciones.

Y los años 60 con todas sus contradicciones, que fueron enormes, Asturias yo creo que se puso en esta década con una idea que venía del pasado, ¿no?  El mundo había cambiado totalmente y quizás él no tuvo la percepción, ¿no? Que los años 60 ya no eran los 50 ni los 40 o los 30 y después hubo esto, se ve un poco en el libro pero se ve en varias cosas, quizás eso explicaré en el seminario, la presencia de Cuba, que tuvo una importancia en todo lo que pasaba en la literatura y la cultura hispanoamericana de esos años, hasta el 71 y entonces Asturias, allí en el Congreso de Génova, eso sí que voy a explicarlo mañana, tuvo una importancia fundamental porque ese Congreso y su fracaso, porque al final fue un fracaso con respecto al proyecto que tenían, marcó un antes y un después.

Él aceptó el cargo de diplomático en París, porque había fracasado el proyecto del Congreso en Génova, que era el proyecto de crear una comunidad iberoamericana de escritores con una revista oficial, había toda una cosa y Asturias estaba en el centro de este proyecto. El proyecto fracasó porque de un lado, la política italiana de esos años veía muy mal todo lo que venía de la izquierda latinoamericana y por otro lado, porque Cuba jugó un papel en que no favoreció esto –lo mínimo que se puede decir es que “no favoreció”- porque claro, querían controlarlo desde La Habana, esto era evidente. Esto, en esos años no se podía decir, evidentemente, pero ya han pasado décadas y esto se puede construir, yo no creo que hubiera con culpas o…, eran proyectos políticos diferentes, eran proyectos que se enfrentaban y que después dieron sus resultados.

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Foto: La HoFoto: La Hora/José Orozco.ra/José Orozco.

Gustavo García Fong: Una última pregunta de mi parte relacionada con esta obra.  ¿Cómo calificaría el interés por Asturias y su obra en el ámbito cultural italiano actual?

Stefano Tedeschi: Hay que reconstruirlo, hay que revalorizarlo. En este momento, al día de hoy, si vamos a un catálogo de una librería online, de esas grandes librerías, en italiano podemos encontrar yo creo, solo la traducción de Hombres de maíz, y nada más.  Los otros libros ya están agotados desde hace décadas.  El Señor Presidente tuvo una nueva traducción, pero está desaparecida, creo que la editorial también, casi, ha desaparecido por allí.  Hay también otra traducción de Week-end en Guatemala, pero también en este caso con una editorial muy pequeña y de escasa difusión.

Eso significa que el lector italiano no puede acceder a la obra de Asturias. En este sentido yo creo que lo primero que se tendría que hacer es revalorizar su obra a través de nuevas traducciones o recuperando las que están.  Y después, quizás y espero que este libro sirva para esto, señalar cómo Asturias como otros autores hispanoamericanos, tenía una relación muy peculiar con Italia; entonces, volver a leerlo desde Italia sería reconocer esta relación.

Yo creo que también hay una cosa que subrayar; esto lo dicen varios críticos literarios; la obra de Asturias, ahora, por muchos años se ha leído como un testimonio de indigenismo.  Ahora, quizás se puede leer más como una obra transcultural.  En este sentido, nuestro mundo, que es cada vez más transcultural, aunque no quiera, es decir, por razones digamos concretas, de interconexión que hemos visto justamente durante la pandemia cuánto es importante, pues la obra de Asturias en este sentido puede ser una obra importante, porque es una obra en que se puede vislumbrar una idea de transculturalidad.

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Foto: La Hora/José Orozco.

Ese hecho que El Señor Presidente sea una obra a mitad entre la mitología prehispánica y el surrealismo francés, que antes era, casi se pensaba como un defecto de la obra, pues ahora entendemos que quizás, es su mayor desafío y su mayor calidad; quizás porque leer una dictadura a partir de esta mirada transcultural, permite que este libro se pueda leer pensando en las dictaduras de Centroamérica, pero también en las dictaduras contemporáneas que hay muchas en varias partes del mundo y lo que pasa a los opositores de El Señor Presidente les está pasando ahora en muchos países con gran actualidad.  Y lo podemos leer así porque Asturias lo escribió de esta manera.  Si lo hubiera escrito de manera, quizás más documental, a lo mejor no tendría este valor ahora, porque sería un testimonio y nada más.

Eduardo Blandón: En el libro se relata la presencia de Asturias en algunas ciudades italianas, Milán, Turín, Florencia, Pisa.  ¿Cómo influye Italia desde su lectura en el pensamiento, en la manera como reconfigura el mundo, Asturias en su obra?

Stefano Tedeschi: Esto es, quizás, no se aprecia muchísimo en la obra de Asturias.  De hecho, por ejemplo, respecto a otros autores, hay pocos o menos personajes italianos.  Hay uno en  Torotumbo; no hay, digamos, una relación directa, que podamos decir, no sé, escenas de novelas o cuentos, esto no hay.  Pero yo creo que en las últimas obras, a partir de Viernes de Dolores o Maladrón, Asturias va repensando su manera de hacer literatura, a partir quizás de reflexiones que él hizo con sus intérpretes italianos.  No olvidemos que cuando Asturias llega a Italia en 1963-64, si un estudioso hubiera querido leer artículos críticos o libros sobre la obra de Asturias, su bibliografía era muy escasa.  En el 63 y casi toda la interpretación era, tenía un carácter marcadamente político.  Se centraba en la Trilogía bananera, en El Señor Presidente como novela política y poco más.  De hecho, cuando Gerald Martin escribe un artículo muy largo sobre cómo leer a El Señor Presidente, esto ya en los años 70, empieza diciendo que la crítica sobre El Señor Presidente es muy limitada hasta ahora, y estamos hablando de una novela publicada en 1946 y él escribe el artículo prácticamente 30 años después.

Es en Italia cuando se empieza a leer a Asturias de forma diferente, con Bellini y Segala; son ellos los que empiezan a dar otra interpretación de las novelas de Asturias.  Y él lo reconoce: la gira que hace por las universidades italianas, eso lo tenemos que pensar también en forma no concreta.  Es decir, el pasaba una semana, digamos, en una ciudad italiana, daba sus clases o su seminario, pero todo el tiempo, aparte de visitar y hacer turismo, que eso es normal, lo pasaba con los profesores discutiendo esto y esto, son meses que pasa dando esto, ¿no? y además, él se da cuenta encontrando en los jóvenes estudiantes italianos, que la realidad cultural e histórica de Latinoamérica en Italia en estos años era prácticamente desconocida.

Él se da cuenta hablando con los estudiantes, con sus colegas, quizás con los rectores de las universidades que lo recibían, sin saber nada de él y de Centroamérica. Por supuesto, y esto hace que él sienta como un deber, personal, de dar a conocer este mundo, en Italia, pero no solo en Italia, porque, por ejemplo, hay un testimonio, en el libro lo cito, de Vargas Llosa cuando hace un poco lo mismo en Inglaterra, que da esas clases, conferencias en Inglaterra. Esas conferencias que él va dando, un poco en toda Italia, y en toda Europa, él lo siente como un deber y esto hace que en su literatura algo, según mi opinión, cambia, pero esto habría que estudiarlo mejor. Yo creo que Maladrón, por ejemplo, es una novela que se ha leído poco; Lucrecia Méndez ha escrito un par de artículos muy interesantes sobre esta novela, pero merecería una relectura, quizás.

Eduardo Blandón: ¿Se podría hablar, en algún momento, de una impronta de Asturias en la literatura italiana?

Stefano Tedeschi: No sé. Sinceramente no creo. Porque aparte la situación actual, por varias razones, Asturias, digamos, tuvo un momento de gran difusión alrededor del Premio Nobel.  Eso es inevitable, es una cuestión también de marketing editorial, por supuesto. Un poco antes y un poco después del Premio Nobel, pero después, quizás por las razones que decíamos antes, no? por un lado políticas; por otro, las traducciones tampoco eran muy buenas, esto limitó bastante la difusión de la obra de Asturias, su lectura y en consecuencia, su posible impacto en autores italianos.

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Foto: La Hora/José Orozco.

Por ejemplo, a mí siempre me ha sorprendido, que prácticamente no hubo traducciones…  Hay una traducción, pero creo que la tiene el traductor en casa, casi todas copias, aparte que conozco al traductor, de Leyendas de Guatemala, que yo creo que es un libro, aparte de interesantísimo pero también agradabilísimo para leer. Incluso, se podría leer en las escuelas, porque son cuentos breves y de gran impacto y de una enorme resonancia universal; además, porque habla de temas universales, pues prácticamente no tuvieron difusión en Italia. La traducción que se hizo para una editorial minúscula fue en los años 90, es decir, muchos años después del Nobel.  Yo descubrí esa traducción en una bibliografía.  Nunca vi el libro físicamente, nunca lo he visto.  Y, por ejemplo, Leyendas de Guatemala, yo creo que sería un libro muy adecuado para dar a conocer a Asturias fuera del círculo de los especialistas.

Eduardo Blandón: Usted habla de cierto desinterés en la actualidad por el autor, Miguel Ángel Asturias, de sus obras ¿A qué lo atribuye, será por la dificultad de entender la forma de escribir de Miguel Ángel Asturias?

Stefano Tedeschi: Por un lado, sus obras mayores no son fáciles de leer, digamos, eso es seguro, de eso no hay duda.  Aunque quizás, llegados al siglo XXI donde hemos leído un poco de todo, yo he encontrado que quizás, Hombres de maíz es menos complicado de lo que yo pensaba, porque después de haber leído autores contemporáneos que son de verdad, casi ilegibles, Asturias es casi una cosa normal. Antes podía parecer esto, pero creo que en Europa y en Italia en especial modo, todavía hay como una mirada un poco exótica hacia América Latina y entonces, leer a Asturias como si fuera un autor universal, sin tener que situarlo dentro de un panorama que, por ejemplo, en el caso de Centroamérica con mis estudiantes, que he empezado el curso sobre Asturias, la primera cosa que les pregunté es dónde quedaba Guatemala y no estaban muy seguros de dónde estaba y la primera clase fue enseñarles el mapa para situar dónde está Guatemala y si Miguel Ángel Asturias habla del Quiché, dónde estaban esas cosas, porque si no se sabe dónde, entonces Centroamérica se vuelve un lugar de fantasía como si fuera, no sé, la tierra del medio de Tolkien, ¿no? y estos hombres y mujeres que están en sus novelas no tienen una tierra dónde ubicarlos.  En cambio, para Asturias es fundamental situarlos en una tierra y en una historia, en un espacio y esto sí vale para los estudiantes universitarios, puedes imaginar para el lector medio.

Eduardo Blandón: Él mismo (Miguel Ángel Asturias) era particular, ¿no? yo creo que usted cita a un periodista que lo veía de ese modo.

Stefano Tedeschi: Por supuesto; además, yo creo que Asturias por un lado era exótico, no por su aspecto, pero por otro lado, desmentía un estereotipo, que era lo del centroamericano, bajo de estatura, porque Asturias era alto, era enorme, entonces encontrarse delante de este personaje, un poco desplazaba a los entrevistadores; esto se ve en las entrevistas, es decir, cómo ellos hubieran esperado a un señor bajito, quizás, en cambio moreno, ¿no? en cambio se les presenta esa estatua maya, esta estela, delante de ellos que era el primer momento, de hecho, si en el seminario quisiera enseñar unas fotos, sobre todo de los años 20, donde Asturias es un personaje totalmente diferente del estereotipo del centroamericano o sudamericano en general, para la época.

Gustavo García Fong: La respuesta a esta pregunta ya la anticipó, en parte. Como sabemos, el subgénero de novelas sobre dictadores, obtuvo carta de naturaleza en la literatura a partir de Ramón del Valle-Inclán y su Tirano Banderas en la segunda década de los años 20. En Iberoamérica existen grandes representantes del género, por ejemplo Gabriel García Márquez con El otoño del patriarca, Alejo Carpentier con El recurso del método y, por supuesto, Miguel Ángel Asturias con El Señor Presidente.  En la actualidad ¿considera que persisten en el continente las condiciones, aunque sin duda con nuevos matices, para que el subgénero se siga cultivando?

Stefano Tedeschi: Habría que preguntárselo a escritores venezolanos quizás, o nicaragüenses, exactamente. Yo creo que según mi opinión, la novela del dictador, tuvo quizás, no sé, a lo mejor habrá otras, pero su última gran novela, de Mario Vargas Llosa, La fiesta del chivo. Después hay otra vertiente, que es la novela de la dictadura, tienen esto los argentinos, uruguayos, chilenos, han escrito obras muy importantes; la novela de la dictadura y de la posdictadura, las novelas de la memoria, novelas sobre todo de lo que pasó después.

En el momento actual, hay que considerar dos cosas según mi opinión; la primera es que los regímenes autoritarios que hay en Latinoamérica ahora, porque hay, están, son bastante diferentes, no? de los del pasado; primera cuestión. La segunda cuestión, lo decíamos antes, los novelistas y las novelistas actuales, aún muy comprometidos con la actualidad, con las sociedades actuales, quizás tienen una visión diferente de su quehacer literario, es decir, están comprometidos y comprometidas en la sociedad, pero eso no siempre se refleja en su obra literaria, no?  Lo sé porque conozco a muchos de ellos.  Hablé con una de ellas en vídeo, estaba del otro lado, entrevistando a la autora que ganó el premio del Instituto Ítalo-latinoamericano en noviembre; ella me lo explicaba, digamos, ella decía: nosotros estamos muy implicados en todo lo que nos pasa pero eso no se ve en nuestras obras, porque en nuestras obras queremos hablar de otras cosas.

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Foto: La Hora/José Orozco.

Esto creo que sea la diferencia con lo que decíamos antes, es decir, para la generación de Asturias era impensable escribir obras que no tuvieran que ver con el compromiso político. Las generaciones más recientes, tienen compromiso político seguramente, pero no siempre se ve. Según lo que yo puedo apreciar. Claro, no conozco todas las literaturas ni a a todos los escritores y escritoras, por ejemplo, si está pensando en los escritores de la frontera norte de México con EE. UU,  allí es una literatura quizás testimonial, o no sé.  Es una pregunta muy interesante que da casi para un curso universitario.

Gustavo García Fong: Cómo dramaturgo, Miguel Ángel Asturias es autor de obras de teatro en verso y en prosa. Entre la obra de teatro en verso, destacan las “fantomimas” (expresión de la que fue creador) producto del enlace entre fantasía y pantomima (fantasía, al tener como elemento básico la ficción y pantomima como obras teatrales breves, gesticuladas).  Entre ellas destacan Rayito de estrella (1925), Émulo Lipolidón (1935), Alclasán (1940) y El rey de la altanería (1949). Esta faceta de su obra no ha sido tan divulgada.   ¿Qué valoraciones tiene al respecto, en general?

Stefano Tedeschi: Confieso que yo tampoco las conocía mucho antes de meterme en esto y no las he leído con atención, como un poco toda la obra teatral de Asturias. Pero esto, yo creo que hay una razón y me he dado cuenta yo mismo. Si vosotros leéis una historia de la literatura hispanoamericana de cualquier tipo, el capítulo sobre teatro normalmente es el último capítulo que nadie lee y que pocos estudian. Hay muy pocos especialistas en el teatro y en cambio, acercándome un poco a la escritura teatral de Asturias, pero también por razones digamos didácticas, a la escritura teatral mexicana por ejemplo, en los últimos años o en Argentina, me he dado cuenta que el teatro en Latinoamérica tiene una importancia mucho más grande de lo que se le ha dado.

Yo creo que el problema es que para estudiar el teatro hay que estudiar también las puestas en escena, evidentemente. Y la historia del teatro latinoamericano a nivel de puestas en escena está toda para escribir y por ejemplo, en el caso de Asturias no sabemos ni si las obras, no estoy hablando de las fantomimas que tienen una historia casi exclusivamente literaria, sino por ejemplo, de sus obras más conocidas, sí y cuándo fueron puestas en escena.  No tenemos, en general, una historia de las puestas en escena de las obras teatrales de Asturias, es decir, por ejemplo, yo sé que en Italia, hubo solo una puesta en escena de Torotumbo, a principios de los años 70 y después, nada más. Y se tradujo para la puesta en escena en Italia, se publicó en una revista de teatro, pero por ejemplo, La audiencia de los confines, no… es decir, yo creo que la historia del teatro en Hispanoamérica por lo que yo sé, se está trabajando.

Yo creo que hay centros de estudios, universidades sobre todo latinoamericanas, que están trabajando en esto, pero todavía es como un asunto pendiente y en Centroamérica quizás aún más, porque confieso yo, por ejemplo, no conozco autores de teatro de Centroamérica contemporáneos y tampoco del pasado y esto es una limitación, pero  tengo muchas limitaciones, y esto es un desafío para las nuevas generaciones y en esto, quizás las nuevas tecnologías nos puedan ayudar porque, por ejemplo,  sería muy interesante y ahora posible recopilar toda la información que esté dispersa en este tema en archivos digitales, y esto ahora se puede hacer.

Gustavo García Fong: De hecho, aquí en Guatemala en 1974, se puso en escena la obra El Señor Presidente, en el auditorio de la Universidad Popular con su compañía de teatro, en adaptación del dramaturgo guatemalteco Hugo Carrillo, bajo el pseudónimo de “Franz Mez” y dirigida por el maestro Rubén Morales Monroy.

Stefano Tedeschi: Creo haber leído algo sobre esto, como un artículo sobre el tema.

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